Retomando algo de la anterior entrada y espoleado por el comentario de mis amigos Andrea y Luis,quiero hacer saber que uno de mis grandes placeres-vicios es la cerveza.La cerveza en cualquiera de sus miles de variantes,ninguna bebida me hace disfrutar mas de el acto de consumirla que una pinta de cerveza especialmente de mi querida Spaten,trato de coleccionar todo lo relacionado con ella y,siempre que puedo pruebo alguna que todavía no conozco,valga de ejemplo la imagen que acompaña este texto que es del rincón que tengo en mi casa dedicado al liquido elemento.
También quiero compartir con vosotros un texto que esta incluido en el ensayo de Philippe Delerm titulado "el primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida" que es una recopilación de esos pequeños momentos que nos resultan placenteros pero que, al ser tan sencillos, apenas se les da importancia.En este texto se resume de forma muy clara lo que yo siento cuando me tomo la primera pinta con Sonia el viernes por la tarde,mi día favorito de la semana.Aquí os lo dejo,disfrutadlo con calma.
Es el único que cuenta. Los otros, son cada vez más largos, cada vez más anodinos, no dan más que una hinchazón tibia, una abundancia mal empleada. El último, quizás, se encuentra con la desilusión de terminar una apariencia de poder.
Pero, ¡el primer trago!, ¿trago? Ese comienza mucho antes del trago. Sobre los labios ya está ese oro espumoso, frescor amplificado por la espuma, después lentamente sobre el paladar felicidad tamizada de espuma. ¡Cómo parece largo ese primer trago! Uno la bebe rápidamente, con una avidez falsamente instintiva. En efecto todo está escrito: la cantidad no es ni mucha ni muy poca, lo que hace el comienzo ideal; el bienestar inmediato puntualizado por un suspiro, un chasquido de lengua, o un silencio que lo vale; la sensación engañosa de un placer que se abre al infinito... Al mismo tiempo, uno ya sabe. Todo lo mejor ha sido tomado. Uno coloca su vaso y lo aleja incluso un poco sobre el pequeño cuadrado de servilleta. Uno saborea el color, falsa miel, sol frío. Por todo ese ritual de prudencia y de espera, uno querría dominar el milagro que ocasiona el producirse y a la vez escaparse. Sobre el interior del vaso, uno lee con satisfacción el nombre preciso de la cerveza que uno acaba de ordenar. Pero el contenido y el recipiente pueden interrogarse, responderse interminable-mente, nada se multiplicará más. Uno querría guardar el secreto del oro puro, y encerrarlo en fórmulas. Pero delante de su pequeña mesa blanca salpicada de sol, el alquimista engañado no salva más que las apariencias, y bebe más y más cerveza con menos y menos gozo. Es una felicidad amarga: se bebe para olvidar el primer trago.

Madre mia Fran, que prosa, que léxico, que.....NO TE GUSTA A TI TOMARTE UNA BIRRA!!!!
ResponderEliminarSeguiré tu blog y si es bueno y no lo abandonas, te ganarás un sitio en mi lector de feeds.
Mira ya tienes tema para otra entrada, los móviles Android, sus bondades y la madre que los parió.
Un saludo compañero del metal.
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EliminarBueno Fran, con este texto ya me ganaste. Muy bueno tron, que razon tiene. Al contrario de los cacharros (sobre todo los cacharros de colonia de fomento) el primer trago de cerveza es el mejor. Estoy de acuerdo con Moi en seguirte en el blog, pero en mi lector de feeds tengo a Isasaweis que me enseña a hacermes les uñes como nadie... pero tu sigue asi que me la cargo.
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